viernes, 4 de julio de 2008

PERRITO

Puedo decir sin miedo a errar que la postura que más me gusta es la popularmente llamada del perrito. Así que ayer después de 10 días de travesía por el desierto del sexo, tuvimos suerte de llegar a un oasis.

Como todos los días llegamos rendidos de pelear con los mocosos, pero en fin después de tantos días el asunto no podía esperar más. Así que como el que no quiere la cosa nos acostamos y parecía que no iba a haber temita, puesto que yo me andaba durmiendo y ella apagó la luz de la mesita de noche y me dio la espalda.

Visto lo cual no parecía que hubiera ganas, pero como soy pesado, le empecé por magrear un poco el culito redondito de mi mujer, para deslizarme lentamente hasta empezar a acariciar su rajita y su clítoris.

En estás se empezó a calentar y así un rato hasta que su vulva estaba húmeda, muy húmeda, ahí se puso ella en pompa, yo que estaba que se me iba a disparar el cohete, me puse por detrás y la pille con gran placer. Allí nos llevamos un buen rato hasta que me corrí inevitablemente y cuando aún corrido duraba la erección, seguía dándole caña por detrás, pasó de lo peor que te puede pasar, pero que siendo padre es MUY posible, el enano que se pone a llorar, allí que voy yo, con mi pene tieso y forrado, lo consigo dormir en unos 5 o 6 minutos eternos e interminable.

Ya cuando deje al crío en la cuna pensaba, ahora esta estará vestida y lista, pero no, esta boca arriba abierta de patas e invitándome a seguir con la faena, así que ni corto ni perezoso, me fui para ella y le volví a meter todo ya que seguía con una erección, así anduvimos otro rato hasta que se corrió, con un poco más de escándalo que otras veces.

Cuando terminó, se incorporó me tumbó en la cama y me llevo al éxtasis, chupando y chupando hasta que consiguió sacarme la leche por segunda vez...

Ahora llegaba lo malo...en menos de 5 horas y media sonaría el puto despertador, pero aún así siempre, siempre merece la pena.

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